miércoles, 16 de marzo de 2011

Procesos de formación de la identidad.

En el siguiente artículo veremos como transcurre la vida de un individuo y cuales son los procesos de formación de la identidad.
Imaginemos que nos encontramos con una persona que no conocemos y nos pregunta: ¿Cuál es tu nombre? ¿Cuántos años tienes? ¿A qué te dedicas? Y .. ¿Quién eres? …
Podemos pensar que ya hemos respondido esta pregunta, pero quiénes somos es una pregunta que trasciende el nombre, la edad, el género o la nacionalidad.
¿Cuál es nuestra identidad?

Desde un punto de vista psicológico puede decirse que identidad personal es la que hace que uno sea “sí mismo” y no “otro”. Se trata pues, de un conjunto de rasgos personales que conforma la realidad de cada uno y se proyecta hacia el mundo externo permitiendo que los demás reconozcan a la persona desde su “mismidad”, esto es, en su forma de ser específica y particular.

La individualidad sólo es posible cuando se exterioriza la personalidad auténtica del ser humano, de manera tal que éste pueda reconocerse a sí mismo como parte de la humanidad en general y simultáneamente, como un ser único y diferente de los demás. Esto es pues, la identidad.

Algunos autores diferencian entre la identidad (en el sentido de identificación) que refieren a información cuantitativa y cualitativa que al ser observable y medible, puede asegurar que se trata de un individuo y no de otro, y la identificación personal que destaca los caracteres propios y distintivos que hacen que cada sujeto pueda diferenciarse de los demás, de esta manera, la identidad personal no se agota en la identificación.


La identidad de un individuo sin importar el sexo es forjada entre los cero y los cinco años de edad por lo nos volveremos atrás para observar que cosas afectaron o impactaron nuestra identidad como persona que soy hoy en día

De los cero a los 18 meses
En la etapa inicial de su vida, el niño(a) recibe la seguridad básica de las personas más cercana a saber, los padres. El hijo(a) es muy sensible a la atmósfera emocional, por medio de señales como el tono de voz. El tacto es también una fuente importante de información para el recién nacido. El calor y el contacto de la cercanía con el cuerpo de los padres transmiten un mensaje de seguridad al bebé en los momentos de tensión. Bob Davies y Lori Rentzel afirman: “Idealmente, en el primer y segundo año de vida del bebé se desarrolla un vínculo de amor seguro y profundo con la madre, que lo lleva a crear un sano sentido de identidad personal. El psicólogo Erik Erikson llama a este desarrollo ‘la confianza básica’...” Si el niño(a) no adquiere esa confianza básica con los padres, se hace vulnerable a una multitud de problemas y estos afectaran a largo plazo la formación de su identidad. La carencia de esa confianza básica es la causa de la falta de personalidad de un individuo.

De los 18 meses a los 5 años

Etapa de afirmación de la identidad del individuo. Entre los 18 meses y los 5 años, el niño(a) necesita afirmación de sus necesidades básicas (comida, vestido y de un hogar) además de seguridad, amor y afirmación de parte de los padres, tanto verbal como físicamente. La percepción de su identidad vendrá de sus relaciones primarias, es decir, sus padres. Comenzando alrededor de los 18 meses, el niño comienza a percibir lo que pasa a su alrededor, el trato de las personas como el ambiente en el que vive. “El niño puede desarrollar su propia personalidad al cimentar un sentido de seguridad en la identidad esto con palabras afectivas, de afirmación, amor, afecto, seguridad y un ambiente tranquilo de comunicación de los padres, con un entorno así la personalidad es desarrollada con facilidad. Pero si de acuerdo con la percepción del hijo(a), los padres son fríos, distantes, desinteresados, críticos o lo rechazan o bien que palpe las necesidades que le rodean, como lo son la pobreza, abandono de cualquiera de los padres, divorcio, rechazo, depresión o deseos destructivos (violencia intrafamiliar, alcoholismo, drogadicción, violación etc.), el niño(a) se sentirá herido y rechazado. A esto se le ha llamado ‘el dolor narcisista’. De allí que el narcisismo, o la preocupación por uno mismo, es un componente de la condición de tener una falta de personalidad y baja autoestima. Cuando un niño anhela conectarse con alguno o ambos padres que no tiene interés o es incapaz, las heridas pueden marcarlo de por vida. Por ello padre y la madre adquiere una importancia increíble ante los ojos del niño(a) en este periodo de edad, esto debido a la necesidad del niño(a) de relacionarse y conectarse con ellos; esta conexión, comunicación y aprendizaje continuo del niño(a) es lo que hace que se sienta seguro y pueda relacionarse con los demás individuos de su entorno que ello afecte su personalidad. Una vez que la identidad está formada, se desarrolla la estabilidad. Si la confianza básica con los padres no ha sido establecida, esto significa que el niño(a) no esta familiarizado con relacionarse con las demás personas y esto causara confusión, baja autoestima, inhibición al hablar o expresarse a otros y una carencia de amor, afecto y atención, lo cual al llegar a cambios como los son de niño-adolescencia su mundo se convertirá en un caos ya que no sabrá enfrentarlo y esto causara que el niño(a)-adolescente adquiera una falsa personalidad recibida de su
entorno o del lugar donde viva, y llenara esos vacíos causados por el ceno familiar con cosas que en el futuro serán causa de depresiones, acciones suicidas o el mismo suicidio o bien una dependencia de cosas dañinas para si mismo como las que veremos en próximos artículos.

El poder de las palabras
Entre los 18 meses y los 5 años, un niño(a) debe oír de sus padres palabras que celebren lo que es, como es y lo que hace, enseñándole y dirigiéndolo con amor y afecto. Esas palabras y el tono con que se expresan, tienen un impacto de por vida en el niño(a), moldeando quién va a ser y cómo se acepta a sí mismo como persona. Bornstein y Bornstein en su publicación sobre la investigación del niño y la familia, afirman: “Los niños [de padres] sensibles, que entienden las necesidades de los niños, tienden a tener hijos seguros que desarrollarán vínculos de apego más tarde en la niñez, y los niños seguros que están bien apegados, tienden a ser más colaboradores, autónomos, sociables y competentes, comparados con los niños que tienen vínculos de apego inseguros.

Ejemplos para la afirmación del género.
“Eres un vago, idiota, no sirves para nada” o bien palabras de desprecio o soeces
“eres igual a tu padre que nos abandono”
 “¡eres feo(a)!”
“¡eres un gordo(a)!”
 “¡nunca vas a ser nada en la vida!”
“nunca te vas a casar, eres como tu madre solo sirves para limpiar”
“para que estudias si no vas a salir nunca de aquí”
“tu vida no sirve”
“mejor te murieras yo estaría mas tranquila (lo)”
“mi vida se arruino cuando tu naciste”
¡yo iba a abortarte!
“tu papá se fue por tu culpa”
“mi vida era tan feliz antes de casarme”
“¡Me rindo! Tú no vales la pena”
“¡Tú eres un debilucho!”
También: “una mujercita”, “un invertido”, hasta “del otro equipo”) o bien machorra, pareces un hombre nunca vas a ser femenina ni bonita…
Y muchas más…

Como mencione anteriormente esto afectara la personalidad del niño(o) de por vida y lo conducirán a formas de vidas que los hagan sentir que la vida no vale la pena o un vacío que nada ni nadie puede llenar…

En los próximos artículos hablaremos de las formas de vida en la que los jóvenes caemos por esta falta de identidad…
Espero sus comentarios y aportes al tema
Nos vemos

IDeNtiTy
Buscando mi verdadera identidad

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